El artista mexicano Erick Beltrán (nacido en 1974), residente en Barcelona, ha dedicado su obra a la investigación de las estructuras subyacentes a los sistemas de pensamiento. Su foco principal se encuentra en aquellos vinculados a la construcción de los discursos del poder y sus complejas interrelaciones con la edición y la difusión de información.
Beltrán utiliza diagramas, archivos e información extraída de los medios de comunicación para explorar las bases visuales sobre las que se asientan los mensajes políticos, económicos y culturales de nuestra época. Profundiza en cómo estos mensajes son clasificados, reproducidos y distribuidos. En su proceso, Beltrán a menudo cataloga elementos, y en otras ocasiones, descubre conexiones inesperadas entre materiales aparentemente dispares y aleatorios.
Su proyecto más reciente, titulado “Lo que está presente” (What is Present), se exhibe en Madrid. En esta exposición, el artista busca las huellas de la iconografía barroca en la actualidad, prestando especial atención a los emblemas que aparecen en las epístolas de buen gobierno o en los monumentos funerarios. Ha puesto un énfasis particular en las figuras y metáforas asociadas a la autoridad que hoy forman parte de nuestro imaginario colectivo.
La propuesta de Beltrán sugiere que, aunque los soportes y modos de distribución de información han evolucionado drásticamente, ciertas nociones, maneras y psicologías vinculadas a la vida en sociedad han permanecido notablemente inalteradas. Al estudiar las cartas de consejo dirigidas a príncipes o reyes desde el siglo XVI, el artista ha encontrado debates sobre convenciones morales, políticas y filosóficas. Esto le brinda la oportunidad de reflexionar sobre lo que es y no es justo y susceptible de control, sobre las distancias entre el individuo y el Estado, y sobre los múltiples enigmas atemporales que surgen de estas letras, a menudo envueltas en trampas y espejismos.
Asimismo, Beltrán se ha nutrido de las “empresas”: adivinanzas visuales que ofrecen pistas sin explicaciones directas. Estas representaciones simbólicas, compuestas por una imagen y un lema relacionados, pueden parecer sencillas a primera vista, pero rara vez lo son. Plasman ideas y sugieren otras, aportando información relevante sobre cómo se construyen las ideologías dominantes y qué formas visuales adoptan.
Otra de las fuentes de inspiración para Beltrán ha sido el examen de los multitudinarios funerales reales del siglo XVII y la consideración que se daba entonces al alma del difunto. La pompa y circunstancia con que se celebraban estas ceremonias reflejaban el “teatro del mundo” de la época, sus jerarquías y simbolismos. Era habitual la presencia de catafalcos, sobre los que el artista mexicano ha trabajado a menudo: arquitecturas efímeras que compendiaban los mencionados emblemas y empresas.
La confrontación de imágenes del pasado con los mecanismos actuales del poder para hacerse visible ha llevado a Beltrán a cuestionar cómo se percibía al individuo, tanto ayer como hoy. Frente a su enlace indisoluble con la colectividad hace tres siglos, en nuestro tiempo no concebimos al sujeto sin su libre albedrío respecto a los objetos, los lugares y las personas. Para el artista, cuando el ser humano deja de situarse en el centro, su entorno se vuelve inestable, incomprensible e ingobernable.
Mexican artist Erick Beltrán (b. 1974), based in Barcelona, dedicates his work to investigating the structural foundations of thought systems. He particularly focuses on those linked to the construction of power discourses and their intricate connections to the field of publishing and information dissemination.
Beltrán employs diagrams, archival materials, and information sourced from media to dissect the visual underpinnings of contemporary political, economic, and cultural messages. His research delves into how these messages are classified, reproduced, and distributed within society. At times, Beltrán meticulously catalogs elements; at others, he uncovers unexpected ties between seemingly disparate and random materials.
In his most recent project, “Lo que está presente” (What is Present), exhibited in Madrid, the artist explores the contemporary echoes of Baroque iconography. He specifically traces the presence of emblems found in historical epistles on good governance and funerary monuments. Beltrán pays particular attention to figures and metaphors of authority that have permeated our collective imagination and continue to shape perceptions today.
His work posits that while the platforms and methods of information distribution have undergone vast changes, certain fundamental notions, societal behaviors, and psychological patterns connected to social life have remained remarkably consistent. Through his study of 16th-century letters offering advice and warnings to princes and kings regarding governance, Beltrán identifies persistent questions about moral, political, and philosophical conventions. This exploration provides him with an opportunity to reflect on timeless issues of justice, control, the dynamic between the individual and the state, and the myriad enigmas embedded in these historical texts and their contemporary implications, which are often fraught with deceptions and illusions.
Beltrán also draws inspiration from “empresas,” which are visual riddles. These symbolic representations combine an image with a related motto, offering clues rather than direct explanations. While their content may appear simple at first glance, it often conceals complex ideas. These “empresas” visually articulate ideas and suggest others, providing relevant insight into how dominant ideologies are constructed and the visual forms they assume.
Another significant source for Beltrán’s research is the examination of opulent 17th-century royal funerals and the prevailing notions surrounding the soul of the deceased. The pomp and circumstance of these ceremonies vividly reflected the “theatre of the world” of that era, along with its intricate hierarchies and symbolisms. Catafalques, ephemeral architectural structures that incorporated the aforementioned emblems and “empresas,” were frequently present in these events and have been a recurring subject in Beltrán’s artistic practice.
By juxtaposing images from the past with current mechanisms through which power makes itself visible, Beltrán prompts a critical re-evaluation of how the individual has been perceived, both historically and in the present day. Unlike the past, where the individual was seen as inextricably linked to the collective, contemporary understanding emphasizes the subject’s free will in relation to objects, places, and other people. For the artist, when humanity ceases to position itself at the center, its surrounding environment becomes unstable, incomprehensible, and ungovernable.
