La educación de la mirada y la amistad con el cuadro

Modern Life News » La educación de la mirada y la amistad con el cuadro
Preview La educación de la mirada y la amistad con el cuadro

Versión en Español (Paráfrasis)

Es inusual que los departamentos educativos de los museos sean los encargados de concebir y comisariar sus propias exposiciones. Sin embargo, la primera década de actividad tanto del Museo Universidad de Navarra (MUN) como de su programación formativa explica esta particularidad en el caso de la muestra “¿Un cuadro puede ser mi amigo?”.

Los responsables de esta exposición, Fernando Echarri y Teresa Barrio, enfatizan que la exposición es el escenario natural donde el equipo educativo desarrolla su labor, en colaboración con otros departamentos. El título surge de una pregunta planteada por una joven visitante del MUN, una cuestión que, a pesar de su aparente inocencia, revela la capacidad del arte para generar dudas, fomentar debates y abrir vías de conocimiento inesperadas, a menudo de forma más cálida y libre que en otros contextos.

Esta propuesta subraya que las iniciativas didácticas de casi todos los museos, incluido el de la Universidad de Navarra, están dirigidas a un público muy diverso, desde escolares hasta personas mayores en residencias, estudiantes o individuos en situación de vulnerabilidad. Por ello, los caminos para conectar con ellos deben ser igualmente variados. En el MUN, esto se traduce en una educación interdisciplinar, el desarrollo de la competencia de “aprender a pensar”, el fomento de la creatividad y el pensamiento alternativo, y el uso de métodos como el visual thinking, el object-based learning, el learning by doing, el trabajo colaborativo y rutinas de pensamiento como “veo-pienso-me pregunto”. También se promueve la educación emocional, afectiva y en valores.

El recorrido de la exposición se estructura en núcleos temáticos donde las obras de la colección del museo se combinan con murales creados en colaboración con los participantes de varios programas educativos. Además, se ofrecerán materiales para aquellos que deseen sumarse a nuevas actividades durante la exposición.

El primer apartado presenta citas de figuras como Tàpies, Rachel Carson, César Manrique, Rothko, Dorothea Lange, Duchamp, Picasso y Palazuelo, que exploran distintas aproximaciones a la noción de la “educación de la mirada”. Algunas son muy conocidas, como la idea de que la creatividad debe encontrarte trabajando, mientras que otras se centran en la capacidad de mirar como lo hacen los niños o los artistas. En cualquier caso, esta sección inicial de la exposición defiende que alcanzar una “calidad en la mirada” requiere esfuerzo, sobre todo atención, pero la recompensa es considerable: la capacidad de percibir lo que a menudo pasa desapercibido.

A continuación, se despliegan una serie de módulos dedicados a artistas, conceptos u obras que han sido objeto del trabajo de los educadores del MUN a lo largo de su trayectoria. El primero es la Rothko experience, una iniciativa en la que participaron más de 1.500 escolares en 2019. Después de contemplar una obra de Rothko de 1969 de los fondos del museo, descubrieron que, a pesar de su aparente sencillez, sus campos de color exigen tiempo y atención intensa, y pueden generar emociones y efectos psicológicos profundos en el observador.

Para muchos, la experiencia de dedicar varios minutos a un solo objeto fue inusual, pero también propició descubrimientos compartidos y la oportunidad de desafiar prejuicios sobre el arte contemporáneo, ampliando sus marcos mentales y haciéndolos conscientes de la naturaleza personal y subjetiva de sus gustos.

El Guernica de Picasso y Estela para un pueblo pacífico que era Guernica de Oteiza fueron el punto de partida de otro proyecto para estudiantes en 2017. Los alumnos representaron, cada uno en sus propias cuadrículas, su visión de la paz como un camino a construir. El éxito de esta iniciativa, que incluso fue publicada en el Journal of Museum Education, llevó a que la promoción de la convivencia fuera el tema de actividades posteriores en años subsiguientes.

Un tercer módulo establece conexiones entre Wassily Kandinsky y la Plaza del Castillo de Pamplona, trascendiendo el espacio-tiempo. Kandinsky, junto con otros artistas de la Bauhaus, viajó al sur de Francia y al norte de España, incluyendo la capital navarra, donde adquirió una postal de dicha plaza. Este hecho sirvió para introducir a los escolares, partiendo de lo local hacia lo global, en la abstracción y en las posibilidades que esta ofrece para la reflexión crítica y el autoconocimiento. Sus trabajos fueron expuestos en el Nuevo Casino.

Un cuarto módulo de la exposición se enfoca en las personas mayores y los cuidados, explorando las posibilidades que los museos ofrecen para promover el bienestar. Bajo el lema “QUIDARTE” (un juego de palabras entre “cuidarte” y “arte”), se organizaron conciertos, espectáculos de danza, teatro, talleres y conferencias con el objetivo de potenciar las conexiones entre las artes plásticas y escénicas y la salud. Las propias personas mayores llevaron a cabo estas actividades durante los meses de pandemia, tanto de forma virtual como presencial, y posteriormente fueron homenajeados por escolares en actividades subsiguientes.

Los capítulos finales abordan Las mujeres en las artes, recordando los roles y estereotipos asociados a ellas en la esfera creativa, con obras de Jane Clifford, Lynne Cohen y Cecilia Paredes; La pirámide multicultural, una propuesta de mirada atenta a la diversidad social de la mano del fotógrafo francés Pierre Gonnord; y Un museo universitario, en torno a los profundos vínculos entre los museos y el contexto educativo, especialmente relevantes en el caso del MUN.

Por lo tanto, esta exhibición ofrece un compendio de rutas que un museo puede explorar para fomentar la observación, el conocimiento y la creatividad. Estas son actitudes vitales, no solo artísticas, lo que las hace relevantes para todos.


The Art of Seeing: Cultivating a Friendship with Art

English Version (Paraphrased and Translated)

It is uncommon for museum educational departments to conceive and curate their own exhibitions. However, the first decade of activity at the Museo Universidad de Navarra (MUN), including its extensive educational programming, provides the context for this unique approach with the exhibition, “Can a Painting Be My Friend?”.

The exhibition’s creators, Fernando Echarri and Teresa Barrio, underscore that the exhibition serves as the primary space where the educational team carries out its work, often in collaboration with other departments. The title originates from a question posed by a young visitor to the MUN, a query that, despite its apparent innocence, brilliantly reveals art’s capacity to provoke questions, stimulate debate, and generate unexpected avenues of knowledge, often in a more welcoming and unconstrained manner than other contexts.

This initiative highlights that educational programs across almost all museums, including the University of Navarra’s, cater to an incredibly diverse audience—from schoolchildren to elderly residents, from university students to vulnerable individuals. Consequently, the methods used to connect with these groups must be equally varied. At the MUN, these approaches include interdisciplinary education, developing “learning to think” competencies, fostering creativity and alternative thought processes, and utilizing methods such as visual thinking, object-based learning, learning by doing, collaborative work, and thinking routines like “I see-I think-I wonder.” The museum also champions emotional and affective education, as well as values-based learning.

The exhibition’s journey is structured around thematic cores, where pieces from the museum’s collection are interwoven with murals created by participants in various educational programs. Additionally, materials will be made available for visitors who wish to engage in new activities during the exhibition.

The first section features quotes from influential figures such as Tàpies, Rachel Carson, César Manrique, Rothko, Dorothea Lange, Duchamp, Picasso, and Palazuelo. These quotes explore different ways to approach the concept of “educating the gaze.” Some are well-known, like the adage that creativity must find you working, while others focus on the potential of seeing like a child or an artist. Regardless, this introductory part of the exhibition argues that achieving “quality in looking” requires effort, particularly attention, but its gratification is equally generous: the ability to perceive what often goes unnoticed.

Following this, a series of modules delve into specific artists, concepts, or artworks that have been central to the MUN educators’ work throughout the museum’s history. The first is the Rothko experience, an initiative in which over 1,500 schoolchildren participated in 2019. After contemplating a 1969 Rothko artwork from the museum’s collection, they discovered that, despite its apparent simplicity, its fields of color demand intense time and attention, capable of generating profound emotions and psychological effects in the observer.

For many of them, the experience of dedicating several minutes to a single object was unusual. It also sparked shared discoveries and the opportunity to challenge prejudices associated with contemporary art, broadening their mental frameworks and making them aware of the deeply personal and subjective nature of their tastes.

Picasso’s Guernica and Oteiza’s Estela para un pueblo pacífico que era Guernica served as the starting point for another student project in 2017. Students represented their individual ideas of peace as a journey to be undertaken, each within their corresponding grids. Given the success of the initiative, which was even published in the Journal of Museum Education, promoting coexistence became the focus of successive activities in subsequent years.

A third module draws connections between Wassily Kandinsky and Pamplona’s Plaza del Castillo, spanning both space and time. Kandinsky, along with other Bauhaus artists, traveled through southern France and northern Spain, including the Navarrese capital, where he acquired a postcard of that plaza. This event served to introduce schoolchildren, moving from local to global contexts, to abstraction and its potential for critical reflection and self-knowledge. Their resulting works were displayed in the Nuevo Casino.

A fourth module of the exhibition focuses on seniors and care, exploring how museums can promote well-being. Under the motto “QUIDARTE” (a play on words combining “cuidarte” – to take care of you, and “arte” – art), concerts, dance performances, theatre, workshops, and conferences were organized to enhance the links between visual and performing arts and health. Seniors themselves carried out these activities during the pandemic months, both virtually and in person, and were later honored by schoolchildren in subsequent activities.

The final chapters are dedicated to Women in the Arts, addressing the roles and stereotypes associated with women in the creative sphere, featuring works by Jane Clifford, Lynne Cohen, and Cecilia Paredes; The Multicultural Pyramid, an attentive exploration of social diversity guided by French photographer Pierre Gonnord; and A University Museum, examining the profound connections between museums and educational contexts, especially pertinent to the MUN.

Therefore, this exhibition offers a comprehensive collection of pathways a museum can forge to foster observation, knowledge, and creativity. These are not merely artistic attitudes but vital life skills, making them relevant and appealing to everyone.